La antigüedad de nuestros viñedos, calidad insuperable

El primer aspecto en el que incidimos en la filosofía de elaboración de nuestros vinos es primar la utilización de viñedos viejos, porque consideramos que el equilibrio de producción que se consigue en ellos es insuperable. La profundidad de sus raíces, el volumen de suelo explorado y su propio autocontrol en el vigor vegetativo, aminora la influencia de las condiciones de cultivo que se pueden presentar año tras año, y aportan mayor complejidad en primer lugar a las uvas y, finalmente, a los vinos.

Este planteamiento no excluye la importancia de las nuevas plantaciones, ya que nos aseguran el mantener los estándares de calidad de nuestros vinos en el futuro, pero todo el proceso de plantación y cultivo es minuciosamente estudiado por el personal de la bodega, para que la viña se desarrolle de forma equilibrada y perfectamente integrada en su medio natural.

La uva Monastrell: variedad autóctona

Una de las características más llamativas que actualmente presenta la Monastrell, es que se trata de una variedad especialmente concentrada en la Región de Murcia, pues de las 120.000 Has mundiales, la mayoría de estas uvas se localizan en las regiones mediterráneas españolas, y entre ellas, aproximadamente el 40% se cultivan sólo en Murcia, teniendo Bullas el privilegio de cultivar casi 5.000 Has

La variedad Monastrell es con mucha diferencia la principal uva tinta cultivada. La Monastrell es una uva autóctona que tiene en el noroeste murciano unos clones propios y diferentes a los del resto zonas vitícolas del sureste español.

El patrimonio de generaciones de viticultores ofrece en estas tierras unos vinos de mayor color y grado alcohólico, más finos y elegantes con una formidable capacidad de envejecimiento.

La variedad Monastrell tiene, por lo general, una vida bastante larga, pudiendo encontrar en la actualidad parcelas con vides de más de 50 años. Se trata de una variedad de gran rusticidad yelevada resistencia a la sequía, de porte erguido, con sarmientos gruesos, cortos y poco ramificados.

Los racimos son de tamaño pequeño‐mediano con bayas de color azul‐negro de piel gruesa, rica en antocianos, con pulpa muy carnosa, y poca cantidad de taninos.

Adecuada para obtener vinos rosados y tintos que presentan un aroma varietal muy marcado, con sensaciones de fruta madura, dulce y baja astringencia.

Variedades que aportan riqueza a nuestros vinos

Actualmente, aproximadamente el 85% de la superficie cultivada pertenece a la variedad Monastrell. Variedades como Tempranillo, Cabernet‐Sauvignon, Merlot y Syrah aportan también riqueza a nuestros vinos tintos y rosados y las variedades Macabeo, Malvasía y Airén a nuestros vinos blancos.

Bullas: inviernos frios y veranos secos y cálidos.

La D.O.P. Bullas tiene la mayor parte de sus viñedos situados por encima de los 700 metros sobre el nivel del mar. Se caracteriza por inviernos fríos con episodios de nieve y veranos secos y cálidos. Las lluvias se caracterizan por su carácter torrencial con mayor frecuencia en otoño y primavera. El tipo de suelo que domina en las faldas y laderas de las sierras es de tipo pardo‐calizo.

Los viñedos se extienden sobre las laderas y valles de esta zona montañosa cuya altitud oscila entre los 600 y 900 metros sobre el nivel del mar.

La vegetación predominante es el cultivo de secano, principalmente la vid, el almendro, el olivo y los cereales y en menor proporción frutales como el albaricoquero y el melocotonero.

En cuanto a la vegetación natural encontramos plantas como el tomillo, el espliego, la salvia, la salsola, la artemisa, la amapola, y rodeando a este paisaje agrario encontramos bosques de pino carrasco, en cuyo sotobosque podemos encontrar encinas, chaparras o coscojas, enebros y lentiscos.